Marcha indígena prosigue pese al descrédito del Gobierno

Los tiempos Politica
La marcha indígena por el territorio y la dignidad hizo una pausa ayer en Yataú y se reanuda este lunes con el propósito de llegar el 24 de septiembre a Santa Cruz en contra de los avasallamientos que sufren en sus tierras. La movilización partió el 25 de agosto de Trinidad y persiste pese al intento por desacreditarla de parte de sectores del Gobierno que dice desconocer sus demandas.


La marcha indígena por el territorio y la dignidad hizo una pausa ayer en Yataú y se reanuda este lunes con el propósito de llegar el 24 de septiembre a Santa Cruz en contra de los avasallamientos que sufren en sus tierras.



La movilización partió el 25 de agosto de Trinidad y persiste pese al intento por desacreditarla de parte de sectores del Gobierno que dice desconocer sus demandas.



Uno de los marchistas y que fue parte de la primera marcha indígena hace 31 años, Marcial Fabricano, manifestó que piden que el Gobierno ratifique los logros que obtuvieron en los 90 como el derecho a la autodeterminación y el derecho a la vida de los mayores y las nuevas generaciones.



La marcha cuenta con unos 200 indígenas de Beni, el Chaco, la Amazonía y la Chiquitanía. Ayer se sumaron 30 guaraníes.



Fabricano dijo que la marcha se sustenta con la ayuda que les dan, sobre todo, de alimentos y que no les compromete.



La marcha rechaza el avasallamiento de sus tierras con quemas y la llegada masiva de los denominados interculturales.



En su recta final, la marcha intenta ser desacredita. El expresidente Evo Morales considera que es utilizada por el Comité Cívico pro Santa Cruz.



“La nueva derecha populista, fascista y racista se disfraza de indigenista para proteger sus grandes intereses”, escribió ayer.



El viceministro de Autonomías, Álvaro Ruiz, dijo que el Gobierno acompaña y respeta a la marcha indígena pero no conoce el pliego petitorio.



“Lamentablemente, está marcha es una marcha con mucho tinte político”, señaló la autoridad, quien mostró su extrañeza de que la caminata se dirija a la ciudad de Santa Cruz y no a la sede de gobierno, en La Paz.